Invisible

Tengo marido. Lo sé porque alguna vez hubo cariño y amor. Recuerdo cómo era amarlo, la forma en que llenaba la casa con su risa, su olor. Pero algo cambió. No fue de golpe. Tal vez por eso aún conservo vivo el enojo de su primera infidelidad. Hubo lágrimas, promesas y gritos; estuve furiosa durante días, pero al final decidí creerle y seguimos juntos. La segunda vez me invadió la tristeza y llegué a pensar que yo tenía la culpa. La tercera vez vino una gran decepción y solo quedaron el desprecio y la indiferencia. Para entonces, él ya no existía para mí. ...

2024-09-10 · 2 min · Antonio Saade

No mires dentro

¿Pero quién soy yo para contarte esta historia? Apenas un eco, un susurro que se pierde entre las páginas, una voz que quizá no deberías escuchar. Pero aquí estás tú, y aquí estoy yo. Y si algo debo decir antes de comenzar es que no todo lo que leas es verdad. Ya sabes: las cosas cambian cuando se miran de cerca, y Clara, bueno, ella no es la excepción. Comencemos por esa noche. ...

2024-08-21 · 5 min · Antonio Saade

El viaje de la abuela

–¿Mamá, qué es “apátrida”? –Es una persona que no tiene casa, hija. –Pero si la abuela sí tiene casa. Yo no la he visto porque no hemos ido, pero sí he visto las fotos. Y sé que ahí viviste tú, y mis abuelitos, y los abuelitos de mis abuelitos, y así. –Sí ¿verdad? Sí, tu abuelita tiene casa. Ahora apúrate que tu hermana te está esperando para jugar. –Está bien, pero antes dime cuándo va a venir la abuela. Ya tardó mucho y me urge conocerla. ...

2024-08-09 · 3 min · Antonio Saade

Odio

Profesor, Por ahora basta decir que vengo de tu pasado. Nuestras vidas se cruzaron alguna vez hace tiempo y desde entonces nada ha sido igual para mí. Seguramente no sabes cómo, por qué o a quién. Tal vez en su momento no te pareció que fuera importante y ni cuenta te diste, pero arruinaste mi vida para siempre. Ahora es tu turno. Este cumpleaños marcará el principio de tu muerte. ...

2024-06-28 · 2 min · Antonio Saade

43 años después

Sandra Hemme despertó agitada y sudando en la cárcel, vieja y drogada, pagando por un crimen que no cometió y que la había llevado ahí para cumplir una sentencia de cincuenta. Entonces tenía apenas veinte años y estaba enferma cuando entró. En la estación de policía, el detective a cargo del caso se veía orgulloso mientras narraba los detalles de la investigación “Esa mujer está loca. Desde el primer interrogatorio que le hicimos quedó claro que no estaba bien de la cabeza. Según dijeron luego los doctores, era maníaco-depresiva y había tomado tantas pastillas que apenas podía hablar. Ni siquiera creo que hubiera entendido lo que le preguntábamos. Nos costó trabajo someterla; entre cuatro agentes apenas pudimos sacarla del clóset en el que se escondía y quitarle el cuchillo de la mano. No, ya les dije que no usó un cuchillo para matar a la muchacha; en algún lugar de camino a casa de su enfermera consiguió este y no nos dejaba acercarnos. Luego intentó inculpar a otros, pero al final confesó. Fue ella sola”. ...

2024-06-18 · 3 min · Antonio Saade

El señuelo (2)

Ese sí que es un puesto para ti. Tú puedes ser candidata y de seguro ganarás. ¿Qué mejor que alguien como tú? Trabajadora, de origen humilde, exitosa. La gente te conoce y te apoyará. ¿Para qué conformarte con la dirección de relaciones públicas? No, tú puedes ser la siguiente directora general. Anda, anímate, te apoyaremos. Eso, muy bien, señora candidata. Solo acuérdate de nosotros cuando seas la jefa. Ahora hay que tomar una línea dura. No, claro que no es demasiado ni afectará a tu imagen. Al contrario, quedarás como una mujer fuerte y firme, preocupada por el futuro de la empresa. Eso, lánzale tus puyas, dile sus verdades. Sigue así y ganarás. Es un gran puesto y es para ti. ¿Qué por qué no estamos más involucrados? Claro que sí, solo es que en público no queremos hacerte sombre. Dejamos que te luzcas tú. Pero sigue, pégale. Se lo merece, siempre ha sido un truhán y ya toca un cambio. Más duro, que todos lo sepan. ...

2024-06-04 · 2 min · Antonio Saade

Señuelo

–¿Cómo estuvo tu día? Ahí está la pregunta otra vez, la misma de todos los días al llegar a casa. Nada más que un trámite mientras ella termina de poner la mesa para cenar. Si este fuera un día normal, la verías a los ojos y le contestarías con alguna historia de oficina. Que si el contador hizo esto o aquello o que viste algo lindo al pasar por una vitrina del Centro. Hoy prefieres no voltearla a ver. Te guardarás de decirle lo aburrido que te sientes o que de regreso a casa arrastras los pies y las ganas. Algún día tendrás que dejar salir estas cosas, tal vez; pero lo que te guardarás siempre, lo sabes muy bien, es que hoy conociste a alguien; que tal vez nunca hubieras imaginado que una chica así te sonreiría y te haría sentir joven de nuevo. Hay cosas que no tiene por qué saber ahora. Está bien, no lo digas, porque ella tampoco te lo dirá todo. No oirás que está harta de tus silencios, de una vida con sordina. Callará, sí, y de su boca no saldrá que ya sabe de tu chica en turno. Que supo que la conocerías cuando la vió ganándose la vida en su esquina y notó un parecido con ella misma cuando era joven. Tampoco te enterarás de que platicaron de ti cosas que tú mismo no entiendes y que hasta la ayudó a elegir un vestido como aquel que te gustaba en ella, solo para llamar tu atención. Pero lo que de seguro nunca, nunca te dirá es que desde hace días no deja de pensar en esa esquina apartada en la que te esperará su cuidador –su padrote– y algunos de sus amigos cuando vayas con ella del brazo mañana. Buenas noches, corazón. ...

2024-05-25 · 2 min · Antonio Saade

Hasta los muertos votan

Cuando vimos llegar la carroza fúnebre al patio del Instituto, nadie lo podía creer. Yo, de plano, no me aguanté; me salió del alma: —Ahora sí, lo que faltaba, ¡hasta los muertos vinieron a votar! Una carcajada generalizada llenó los rincones del salón principal. Esto ayudó a romper un poco con la tensión del día, que a esa hora ya alcanzaba niveles intolerables. Agotados tras una jornada larguísima, seguíamos recibiendo cajas —perdón, urnas, que suena elegante y, claro, fúnebre— repletas de “papeletas”, que junto con los diminutivos “casillas” y “boletas” forman un trío de palabritas que no ayudan mucho a tomarse en serio nada de esto. ...

2024-04-14 · 8 min · Antonio Saade