La guerra de los topos
–Sargento, corrija, tres grados nor-noreste. –¡Sí, mi capitán! –Avancen dos metros más y ajusten. Para entonces tendríamos que estar muy cerca del muro sur. Probablemente hará falta modificar la inclinación un par de grados. Tenemos que llegar más profundo para rebasar la linea de cimentación. –¡Sí, mi capitán! El capitán estaba orgulloso de su compañía de topos zapadores, que habían casi terminado el trabajo a marchas forzadas en apenas unos días. Un poco más y estarían en posición de minar el muro principal de la casa de los humanos. Jamás habrían pensado en llegar a esto, pero los nuevos inquilinos habían resultado radicalmente intolerantes y se habían embarcado en una campaña sangrienta de exterminio en contra de ellos. Si las cosas seguían así, dentro de muy poco tiempo no quedaría un topo vivo y la familia dejaría de existir. Este era un asunto de vida o muerte y, por lo tanto, requería de acciones a la altura. La guerra total. ...