• La fiesta de la democracia celebra dos siglos de participación ciudadana

  • Autoridades destacan la madurez del pueblo y el ambiente de júbilo durante la conmemoración del 2 de octubre; solo 532 policías resultaron heridos.

CIUDAD DE MÉXICO, 3 de octubre de 2168.— Con un fervor que desbordó las principales avenidas del centro histórico, miles de ciudadanos participaron ayer en la tradicional Fiesta de la Democracia, que conmemora los dos siglos de la gesta estudiantil de 1968. La Secretaría del Bienestar Popular calificó el evento como «una muestra ejemplar del compromiso cívico del pueblo sabio».

Según el balance oficial, la celebración dejó un saldo de 532 elementos de la policía metropolitana heridos y 37 civiles hospitalizados por contusiones menores, cifras que las autoridades consideraron «alentadoras», a pesar de representar una disminución del 15% respecto al año anterior.

«La baja en el número de uniformados lesionados no debe interpretarse como una pérdida de entusiasmo ciudadano», afirmó Joaquín Rojas, director de la Policía Metropolitana. «Al contrario, la presencia reducida de agentes en las calles demuestra la madurez alcanzada por nuestro pueblo. Ya no hace falta vigilarlo: el pueblo siempre tiene la razón».

Entre los asistentes, el ambiente era de celebración y orgullo. «Llevaba meses esperando este día», comentó Esteban Rivera, padre de familia que acudió con su hijo menor, mientras le mostraba cómo lanzar con más fuerza un ladrillo. «Es la única tradición real que nos queda. Aquí mi hijo aprende lo que es ser ciudadano». Junto a él, su esposa Isela se animó a comentar: «Antes había represión, ahora hay fiesta. Estamos haciendo historia».

Por su parte, al ser cuestionada sobre la ausencia de un operativo preventivo para evitar daños al mobiliario urbano, la jefa de gobierno capitalino señaló que «confía plenamente en el pueblo sabio» y que «la mejor manera de mantener el orden es no imponerlo».

«Algunos nostálgicos del autoritarismo aún se preguntan qué habría ocurrido si la policía hubiera intervenido para reprimir al pueblo», agregó la funcionaria. «Desde aquí se los digo para que lo sepan bien: con represión, habríamos perdido nuestra más pura expresión de libertad».

Nadie recuerda con exactitud los detalles de lo que se conmemora, salvo que unos valientes estudiantes se levantaron contra un viejo orden opresor. Hoy, esa gesta en la que el pueblo hizo valer su derecho a no ser reprimido se revive como un carnaval.

«El pueblo sabe que vamos bien, sin necesidad de informes gubernamentales ni de costosas elecciones», concluyó el comunicado de la Secretaría del Bienestar Popular. Hoy, la ciudadanía volvió a demostrar su unidad y lealtad incuestionables. «Porque la verdadera democracia no se escribe en papel; se vive en las calles, entre los pobres, que son el verdadero corazón de México».

La marcha terminó al anochecer entre aplausos, cánticos y algunos destellos de pirotecnia. La armonía fue restaurada.

¡Dos de octubre no se olvida! ¡Que viva la democracia!